jueves, 3 de junio de 2010

MIrando en la direccion equivocada

Articulo sobre la vida, nuestra economía diaria y como no sabemos afrontar el futuro.
Leído aquí


En nuestra vida diaria, en realidad no somos del todo conscientes de nuestras deudas. Vemos nuestra casa y nuestro coche, nuestra comida y nuestro trabajo, pero solo tenemos contacto con nuestras deudas cuando las facturas llegan cada mes – y en ocasiones, como están domiciliadas, ni siquiera entonces.
Sin embargo, podemos ver los efectos de nuestras deudas todos los días. Buscamos el trabajo mejor pagado aunque no nos guste. Nos estresamos con el susodicho trabajo, la vida social o la apariencia.
El problema está en que mucha gente no reconoce – o no quiere reconocer – los efectos que la deuda tiene sobre ellos.
No conectamos nuestro estrés en el trabajo con nuestras deudas, aunque ambos factores estén profundamente relacionados.
Tampoco hacemos la conexión entre nuestro nivel de gasto y las pequeñas decisiones, en su mayoría dolorosas, que tomamos todos los días en otras áreas.
No asociamos nuestra falta de interacción con la familia y los amigos ni la falta de tiempo a nuestras necesidades de financiación.
Una persona que ha tomado decisiones “difíciles” para estar lo menos endeudada posible tiene muchas más opciones a su alcance que los que no lo han hecho.
¿Cómo lo consiguen?
USAN un coche, pero en lugar de ser nuevo, suele ser de segunda mano y pagado en metálico, no financiado.
USAN una casa, pero no tiene por qué ser en propiedad, o un piso recién construido en la zona que más les guste. En todo caso, no optan por una hipoteca desorbitada.
USAN una cocina funcional para preparar comidas caseras en lugar de comprar una muy cara que al final solo sirve como elemento decorativo.
En resumen, realmente USAN las cosas que tienen, no las admiran o se maravillan de lo lujosas o caras que son. Es por esto por lo que tienen menos deudas y disfrutan de un nivel de libertad con el que otros solo pueden soñar.
Cuando miramos a las cosas que tenemos a nuestro alrededor, tenemos que pensar en lo que podemos hacer con ellas, y también en lo que nos cuestan. Cuanto más crítica sea la mirada con la que vemos el mundo a nuestro alrededor, más fácil será que empecemos a mirar en la dirección correcta y a construir la vida que deseamos.


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